EDUCACIÓN INICIAL
La educación infantil o educación preescolar: Es el nombre que recibe el ciclo formativo previo a la educación primaria obligatoria establecida en muchas partes del mundo hispanoamericano. En algunos lugares, es parte del sistema formal de educación y en otros es un centro de cuidado o jardín de infancia y cubre la edad de 0 a 6 años. El término «preescolar» está en desuso actualmente, ya que no es una educación que prepara para la etapa escolar, sino que es un nivel educativo con características propias, enseñanzas que preparan al niño para la vida, y no un preparatorio para escuela primaria. Por ello es que muchas instituciones deciden denominarla como educación inicial.
IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN INICIAL PARA EL DESARROLLO DEL NIÑO
La crianza que permite que un niño crezca de manera integral (física, mental y socialmente) incluye la alimentación, el cuidado de la salud, la protección, el estímulo cognitivo y emocional, el cariño y la seguridad del ambiente. Esto es responsabilidad de las familias, pero también de los Estados, quienes deben asegurar el acceso a servicios educativos y de salud de calidad. El desarrollo del cerebro depende no sólo de la nutrición adecuada sino también de las experiencias, oportunidades y estímulos a los que esté expuesto. Como sabemos, las experiencias que vive un niño tanto en el ámbito familiar y en otros entornos como la escuela son fundamentales. En este sentido, la educación inicial tiene un rol importante en la construcción de ciertas habilidades cognitivas y sociales.
En cuanto a la matemática, el acercamiento a conceptos como el conocimiento de los números y la ordinalidad desde el nivel inicial incide en la incorporación de competencias más complejas en esta área.
Estos procesos se producen lentamente desde la infancia hasta la adolescencia tardía. Existen diferentes actividades como el juego imaginativo, el juego reglado y la actividad física que ayudan a promoverlos. Claro que es central el rol del docente en el lazo que ellos saben construir con los niños, brindándoles contención y haciendo que se sientan seguros y tranquilos. El cerebro de los niños necesita desarrollarse en interacciones con adultos emocionalmente empáticos. La interacción entre pares es muy importante pero los adultos somos el puente en la relación entre los niños y su ambiente, mediamos en esa relación y en gran parte estimular ese vínculo depende de nosotros.
La inversión efectiva en la primera infancia posibilita que cada niño promueva sus potencialidades para vivir con felicidad y convertirse en un adulto pleno.